Adobe Flash, crónica de una muerte anunciada [Actualizado]


[Nota del editor: se realizaron algunas precisiones al artículo gracias al buen ojo del amiguito Wilssonly, y se coronó con un dibujito sugerido por Marco Sifuentes]

Antes de empezar, permítannos iniciar este artículo con un profundo y serio LOLOLOLOLOLOLOLOL

En el inicio, existía Apple, quien dijo “hágase el iPhone”. Como vio que era bueno, añadió “dotémoslo de una navegador”, y todos se regocijaron. Todos excepto Adobe, cuyo formato propietario había sido excluído del boom del internet móvil.

El escenario era bastante curioso: el iPhone marcó un antes y un después en las estadísticas de acceso a internet, catapultando ese servicio al punto que se proyecta que los dispositivos móviles serán para el 2015 la principal fuente de acceso a la red. Y a Adobe no lo invitaron a la fiestecita. Entonces se inició una guerra abierta entre el aún joven pero prometedor estándar HTML5, respaldado por muchos jugadores de peso de la industria, y el peso pesado de los contenidos interactivos en la red, Adobe Flash.

Adobe jugó en dos canchas diferentes: por un lado, facilitó el acceso del principal contendor de Apple, Google, la implementación del lenguaje en su sistema operativo móvil, Android. Por el otro lado, inició una cruzada mediática que intentaba explicar por qué su formato propietario era mejor que un estándar abierto en Internet. Apple, por su parte, jugó una carta usual en él: desidia y paciencia. ¿Por qué Apple no contrarrestó los esfuerzos de Adobe? La respuesta es sencillísima: Adobe era quien estaba matando a su propio hijo sin darse cuenta.

La división de Flash, adquirida por Adobe a Macromedia, era un lenguaje prometedor que combinaba cierta facilidad de uso, capacidad de gestión simbólica, y felixibilidad de adjudicarle comportamientos a los elementos, y había nacido como respuesta a la perspectiva estática de la web. Y mientras solidificaba su papel en otros mercados, la tecnología en la web jamás se detuvo. Distintos protocolos y tags fueron añadiéndoseles a las sucesivas revisiones de HTML, o apareciendo en lenguajes competidores (Silverlight, por ejemplo), mientras emergía además la sombra de un HTML que haría obsoleta la necesidad de contar con plugins en el navegador para realizar las tareas que antes requerían flash. La única manera de permanecer a flote era innovar y pulir el código.

Adobe se durmió en sus laureles y desbarató su propio plan. Una división de desarrollo lentísima entregó la versión de Flash Player para móviles inacabada y con serios problemas de drenaje de batería (que es un punto crítico en los dispositivos móviles). Las distintas empresas que se habían sumado para proveer de soporte anunciaban la compatibilidad con Flash como la mejor de las características frente al iPhone. Sin embargo, esa promesas se veían reflejadas en un producto mediocre y casi inutilizable, que requería prestaciones de hardware que no se condecían a lo disponible en el mercado. La capacidad de reproducir Flash no fue más un punto a favor, sino en contra. Por otra parte, gigantes de la web, como Google y Microsoft, empezaban a coquetear con HTML5, incluso el leviatán de Redmond había anunciado que dentro de sus planes de desarrollo del sucesor del Windows7 iban a darle mucho más peso al HTML5 aún sobre su propia receta, el Silverlight.

Cuadro extraído de http://tinyurl.com/y5egjj5

Y, súbitamente, y empezando por el MacBook Air, los ordenadores de Apple empezaron a dejar de incluir el plugin de Flash preinstalado, convirtiéndolo en una opción de nivel usuario. Ya se había pasado el tren, ya no era relevante. Las páginas nuevas, de la web 2.0 en toda su extensión, habían migrado hacia HTML5 para ser visibles desde un iPhone o un iPad, incluso Youtube había hecho un transcoding de su biblioteca completa para satisfacer esa necesidad, por lo que el siguiente paso lógico era prescindir de un reproductor de Flash en ordenadores además de en los móviles.

Hoy Adobe se compromete a “contribuir agresivamente” en el desarrollo de HTML5, quien hoy, y según propias palabras de Adobe, es capaz de entregar una experiencia mucho mejor y con más soporte (yo lo corregiría diciendo “con soporte”) que la que el Flash Player actualmente provee. Aún cuando Adobe también comunique que seguirá desarrollando Adobe AIR para los fieles, junto a Flash para navegadores de escritorio y aplicaciones derivadas, es simple cuestión de saber hacia dónde se inclinan las proyecciones sobre el principal punto de acceso a internet para saber a dónde se inclina la suerte de Flash en el Internet. ¡Oh, la inevitabilidad del destino!

-Ciertas fuentes indican que Jobs sonríe desde algún lugar en el iCloud-

Gracias a Marco Sifuentes por la cerecita del pastel.


Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s